Para evitar idealizar, lo vital (y lo difícil) es permitirles a las personas de tu entorno una libertad radical.

En un mundo a rebosar de gente (aparentemente) idiota, encontrar alguien a quien admirar es puro oxígeno. Sea un familiar, una colega, un profesor o una jefa, tener a alguien como referente te puede inspirar y motivarte a mejorar. Pero como todo, también tiene una parte oscura: si has llegado a idealizar a esa persona y dice o hace algo que choca con tus principios, cae el mito y llega la desilusión. Depende de ti cómo gestionar el dolor que esto te causa.

Puede que partas del error de base de esperar demasiado de los demás, dando por hecho que hay un sentido común que coincide con el tuyo. La psicóloga Helena Romeu nos recuerda que “hay muchas formas de enfrentar las cosas y solucionarlas y, lo que para ti es de cajón, quizás para otra persona es lo contrario”. Es importante no olvidarlo si quieres relativizar estas situaciones, además todos tenemos una serie de derechos asertivos, y uno de ellos es equivocarnos. Así que si alguien a quien admiras hace algo que no esperas, no significa que haya cambiado o te haya fallado, lo único que demuestra es que es humano. La clave está en cómo reacciona si le dices tranquilamente que algo te ha sentado mal o te ha desconcertado.

Por otro lado, la incoherencia forma parte de todos nosotros, porque la comunicación es compleja y es muy improbable actuar constantemente en la misma línea sin ninguna “brecha”. Nos lo corrobora el psicólogo Carlos Faulin, que cree que tratar de ser 100% coherente de un modo racional conlleva un estrés insoportable. “Tenemos dos mentes que funcionan en paralelo, y cuando la mente racional espera unos resultados pero estos son imprevistos e ilógicos, queda descolocada”, dice Faulin. Si además has proyectado en esa persona tus problemas y has actuado esperando una recompensa, la sensación de frustración, ira o tristeza está asegurada.

Peor será si has llegado a idealizar a la persona. Carmen Torrado, también psicóloga, nos cuenta que cuando le atribuimos un valor exagerado a alguien, a menudo concuerda con algo que creemos que nos falta o un vacío emocional. También es importante darte cuenta de que el papel generado en una primera impresión, para caer bien, impresioanr o gustarle a alguien, a menudo se desdibuja con el tiempo. “Al ganar confianza nos vamos mostrando tal y como somos, y cuando al final surge la verdadera personalidad de cada individuo, es ahí cuando aparece la incoherencia”, explica.

Amor ciego

Esto es precisamente lo que pasa con muchas parejas, con quien cualquier desacuerdo suele magnificarse. “A la familia y a los amigos se le disculpan más cosas, pero con la pareja todo es más complicado y decepcionante porque generalmente ambos proyectan la mejor imagen de sí mismos al principio”, dice Torrado. Si no habéis sido realmente vosotros mismos desde el minuto uno, cuando surge el verdadero ‘yo’ de tu pareja, el amor que os ha unido puede limar esos roces o bien dar paso a la decepción y el conflicto. Eso sí, también hay que saber cuándo vale la pena ceder. “Una persona te puede inspirar cuando te aporta valores positivos que tú compartes, cuando te hace ser mejor persona”, explica, y añade que a veces por idealizar a alguien y creer que siempre tiene razón podemos llegar a aguantar malos tratos psicológicos.

Helena Romeu está de acuerdo en que el enamoramiento fisiológico, el que te acelera el corazón y te crea un nudo en el estómago, en el fondo es la intervención en el cerebro de la feniletilamina, que nos produce sensaciones que nos ciegan. Así que recomienda que si vas a tomar decisiones importantes con tu pareja que impliquen altas expectativas, como ir a vivir juntos, esperéis a que pase la fase del enamoramiento “loco”, que suele durar unos dos años.

“Cuanto más cercanía, mayores expectativas y mayor decepción si no entendemos que las personas que más queremos pueden ser también odiadas (simultáneamente)” Carlos Faulin, psicólogo

Sea cual sea la persona a la que admiras, ¿dónde está la línea entre tenerla como inspiración y verla ciegamente? Para Carlos Faulin, lo ideal sería separar a la persona de sus características. “Lo que nos inspira son ciertas cualidades de esa persona desarrolladas en cierto contexto”, dice el psicólogo, “pero la misma persona podría desarrollar otros aspectos en circunstancias distintas, que en absoluto nos inspirarían”. Para evitar idealizar es importante permitir a las personas de tu entorno una libertad radical, sabiendo que ellas también tienen su propio camino y su propio derecho a cometer errores. Así conseguirás disfrutar haciendo lo que tú consideras correcto en cada momento, sabiendo que los resultados no son lo más importante (a veces serán los esperados, y otras no).

Hay muchas cosas en la vida que no puedes controlar. Igual que es humano cagarla, es normal sentirse herido a veces, pero para que no te afecten demasiado los giros de rumbo de los demás, lo vital es cuidar tu autoestima. Si tienes claro que te quieres y que tienes un proyecto propio, serás más auto-suficiente a nivel emocional, y no apostarás toda tu ilusión a una sola carta. Así que quizás la idea es no esperar tanto de los demás, y un poco más de ti. Al final, contigo es con quien pasarás más tiempo y en quien tienes que poder contar siempre.

Fuente: codigonuevo.com

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